Humboldt Park United Methodist Church

"To help persons grow as disciples of Jesus Christ, and to send forth these disciples to live and proclaim the Good News of Jesus Christ for all the world."

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"Seguir Nuestro Camino"

 

 

Lucas 13.31-35

 

PROPOSITO DEL SERMON: 

En vista de la verdad que  Dios nos da el valor para seguir adelante en el camino de  nuestra misión de salvación, no importa la dificultad o el peligro, quiero que mis congregantes experimenten este valor y determinación, por medio de inspirarles con la confianza del salmista y de Jesucristo mismo.

 

El terremoto sacudió las fundaciones de sus vidas en el martes 12 de enero del año 2010.  El edificio de su iglesia en la capital de Haití se quedó completamente destrozado.   Lo vi en la foto en el periódico:  Era un montón de pedazos rotos de bloque, madera e hierro.  Luego vi al lado de este montón de destrucción a cuatro miembros de la iglesia con una cuerdas y pedazos de lona.  Estaban armando un techito para proveer sombra a los congregantes para que no se quemaran bajo el sol fuerte durante su próximo culto de adoración.  Al ver el esfuerzo de estos fieles di gracias a Dios por Su fidelidad.

 

El Espíritu Santo me recordó de estas palabras del Salmo 121.5-8:  “Jehová es tu guardador, Jehová es tu sombra a tu mano derecha.  El sol no te fatigará de día ni la luna de noche.  Jehová te guardará de todo mal, él guardará tu alma.  Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.”  Estos cuatro hermanos en Cristo trabajando al lado de las ruinas de su templo creen esta palabra de Dios.  Viendo yo este testimonio de su fe, yo creo esta palabra de Dios, también.   Y ustedes, ¿creen ustedes esta palabra y promesa de Dios?

 

Hermano, hermana, ¿Cuándo fue la fecha del terremoto que hizo temblar las fundaciones de tu vida?  ¿En que año, en cual mes, en cual día perdiste tanto que por poco te desmayabas?  ¿Qué era lo que perdiste que te hizo decir, “Ya no puedo seguir más adelante en mi camino”?  Tal vez el golpe de ese terremoto en tu vida te afectó tanto que no podías recordarte de esta promesa de Dios en el Salmo 121.5-8.  Porque cuando nos recordamos y creemos las promesas de Dios, Dios nos da valor y fe para seguir en nuestro camino.

 

¿Se dieron cuenta ustedes del valor y fe de estos cuatro fieles en Haití?  Casi dos meses después del horrible terremoto que mató a más que doscientos mil personas, todavía hay muchos miembros de esta iglesia que están viviendo en la calle.  Varios de ellos todavía están esperando tratamiento medical para sus heridas graves que sufrieron en el terremoto.  Los doctores están cortando los brazos y las piernas de varios de los heridos porque ya ha pasado demasiado tiempo.  Las infecciones de las heridas les van a matar si no tienen esas amputaciones.  Los cristianos valientes de esa iglesia perdieron no nada más las vidas de seres queridos y amigos, perdieron sus casas, sus mercados de comestibles, sus trabajos y sus escuelas.  Los creyentes han perdido casi todo.  Pero no han perdido la fe y la esperanza en Dios.  No se han desmayado y rendido a la muerte.  Siguen adelante en su camino.

 

Aquellos cuatro fieles armando los pedazos de cuerda y lona están diciendo “Sí” a Dios y a su palabra de la vida en Cristo Jesús.  Estos valientes están siguiendo el camino de la vida, exactamente como su Maestro Jesucristo.  Escuchen bien las palabras de Jesucristo en Lucas 13.33:  “Sin embargo, es necesario que hoy y mañana y pasado mañana siga mi camino, porque no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén.”  Algunos fariseos acababan de acercarse a Jesús para advertirle que huyera de Jerusalén para salvarse la vida.  Herodes que había asesinado a Juan el Bautista, el primo de Jesús, ahora estaba buscando a Jesús para matarle a él, también (Lucas 13.31).  Pero Jesús no se desmayaba con temor.  Jesús fue motivado más por su deseo para cumplir su misión de salvación, que por el temor de perder su vida.  Por eso Jesús se determinó seguir su camino adelante por tanto tiempo que fuera necesario para ganar la victoria que iba a salvar a todo el mundo.  Gloria a Dios.

 

Amados, oigan las buenas nuevas de Jesucristo.  Dios nos da el valor para seguir adelante en el camino de  nuestra misión, no importa la dificultad, el peligro o la pérdida.  Cuando vemos un trabajo grande en frente de nosotros, o enfrentamos un problema con muchos obstáculos, esto es cuando fácilmente nos desanimamos.   Este contratiempo puede ser tan grande hasta para hacernos desmayar.  Amados, oígan las buenas nuevas de Dios en el Salmo 27.13-14:  Hubiera yo desmayado, si no creyera que he de ver la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes.  ¡Espera en Jehová!  ¡Esfuérzate y aliéntese tu corazón!  ¡Sí, espera en Jehová!”  Hermanos,   aquí está nuestro plan de acción como iglesia de Jesucristo:  Esperamos en Dios para nuestra salvación, nos esforzamos con el poder de su Espíritu Santo, y nos alentamos nuestros corazones con la dulce gracia de Jesucristo nuestro Salvador.

 

Hermanas, hermanos, ¿Cuál trabajo grande, cuál problema, cuál obstáculo, o cuál pérdida puede hacernos desmayar si esperamos en Dios, si nos esforzamos con el Espíritu Santo, y si nos alentamos nuestros corazones con la gracia de Jesucristo?  ¡Nada!  Como lo dice Pablo en Romanos 8.37-39:  “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.  Por lo cual estoy seguro - ¿estás seguro tú también de esto? – de que ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni principados ni potestades, ni lo presente ni lo por venir, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro.”  Con esta confianza en la fidelidad del Dios Creador y Salvador de todo el universo, vamos a seguir nuestro camino como discípulos de Jesucristo.

 

En Jesucristo, Dios nos enseñó el poder del amor de Dios para con nosotros.  Nos enseñó el amor que no huye delante del peligro de muerte.  En Jesucristo, Dios puso delante de nosotros el mejor ejemplo para guiar nuestras vidas y ministerios.  Cuando enfrentamos las dificultades, los obstáculos y hasta la oposición en nuestro camino de servir a Dios y proclamar su evangelio, Dios nos manda a su Espíritu Santo para que cobremos valor.  Cobramos valor mirando al ejemplo de nuestro Maestro.  El siempre seguía adelante en el camino de su misión por tanto tiempo que fuera necesario para cumplir la voluntad de Dios nuestro Padre celestial.  La voluntad de Dios es salvar a todo el mundo del pecado y de la muerte.

 

“Bendito el que viene en nombre del Señor.”   Esto es lo que dijo Jesús (Lucas 13.35b) a sus adversarios, los fariseos.  “Ustedes vienen para advertirme del asesino Herodes que me busca para matarme.  Ustedes mismos han tomado ofensa por la nueva obra de salvación que mi Padre Celestial está cumpliendo en mí, el Hijo de Dios y el Hijo de hombre.  Que sepan ustedes que “no me volverán a ver hasta que llegue el tiempo en que digáis:  “Bendito el que viene en nombre del Señor.”   (Lucas 13.35)

 

Oigan la voz de nuestro Salvador Jesucristo hablando con los fariseos.

 

 “Herodes es nada más una zorra.  Es débil e insignificante.  No podrá detener nunca el plan de salvación de Dios.  No me importa lo que quiera hacerme ese cobarde Herodes.  Sus peores intenciones no significan nada.  Sus peores homicidios son débiles y vencidos.  Lo único que importa es que cumpla yo con la voluntad de mi Padre Celestial.  Lo único que importa ahora es que siga yo mi camino (Lucas 13.33b).  Herodes, fariseos, y todos ustedes que rechazan la voluntad, la obra y la salvación de Dios, oigan mi palabra de fe y confianza (Salmo 27.1)  “Jehová es mi luz y mi salvación, ¿de quién temeré?  Jehová es la fortaleza de mi vida, ¿de quién he de atemorizarme?”

 

 Amados, ¿Quién es la fortaleza de nuestras vidas?  Jehová Dios.  ¿Quién va a cumplir su obra de salvación en nuestras vidas y en la vida de todo este mundo?  Dios en Jesucristo.  ¿Quién nos llama a trabajar en sus viñas y campos llenos de las vidas de nuestros prójimos que anhelan la salvación de Dios, como una persona sedienta anhela el agua de la vida?  Dios todopoderoso. 

 

¿Qué vas a hacer ahora, hermano, hermana?  ¿Vas a colaborar con tu Salvador y Maestro Jesucristo?  ¿Vas a entrar los hogares, los trabajos, las escuelas y las vidas de las personas alrededor de ti, para amar a todas que están perdidas?  ¿Vas a animar a todas que están muriendo por falta de conocer al Dador de la vida abundante y eterna?  Sí, amados, este labor del amor de Dios nos costará mucho.  Nuestro tiempo, talento y tesoro pertenecerán más y más a Dios.  Algunas personas nos van a rechazar, ignorar, burlar, perseguir y peor.  ¿Nos vamos a desmayar o vamos a seguir el camino de Jesucristo hasta el fin?  ¡Sí, vamos a seguirle a Jesucristo hasta Jerusalén, hasta el Calvario, y hasta la gloria de su resurrección y su vida eterna!  ¡Seguiremos adelante en el camino de nuestro Maestro!  ¡Seguiremos adelante en el nombre y en el poder de Jesucristo, el Salvador de la vida! 

AMEN.

 

TEXTOS SECUNDARIOS y OTROS PASAJES BIBLICOS: 

Génesis 15.1-18; Salmo 27; Filipenses 3.17 – 4.1